Lamentablemente, desde hace varios años, el número de morosos en las comunidades de propietarios ha ido en aumento y en muchos casos, los procesos de reclamación contra los mismos se eternizan en un sistema judicial.

Es importante dentro de toda comunidad de propietarios realizar un seguimiento activo de los impagos comunitarios, siendo recomendable, contactar cada tres meses con los impagados que vayan apareciendo en la comunidad, bien por comunicación escrita por correo ordinario, bien mediante una llamada telefónica, si se goza de una cierta relación personal con el copropietario que ha generado el impago, bien por contacto personal del Presidente. En muchos casos, un impago de uno, dos o tres meses, se debe a un simple error por cambio de cuenta corriente, o a diversas situaciones no intencionadas.

Si la situación de impago tras un contacto inicial continúa, y la deuda aumenta, es preciso actuar de manera más seria, siempre dependiendo de la cuantía acumulada. Se recomienda de inicio, remitir una carta certificada notificando la deuda acumulada y el aviso de que, en caso de persistir el impago, se procederán a adoptar las medidas judiciales oportunas.

Se pueden dar situaciones en las que el deudor solicite una “tregua” debido a una situación económica  o personal deficiente (desempleo, divorcios, viudedad…). Dicha propuesta se debe discutir en una junta general para su resolución y también existe la posibilidad de llegar a un acuerdo de pago aplazado, si no es un impagado reincidente.

En caso de emprender acciones legales, la figura jurídica a utilizar para esta reclamación es el juicio monitorio especial de reclamación de morosos de comunidades de propietarios, el cual puede ser presentado por el Sr. Presidente de la comunidad o por el Secretario-Administrador, autorizados por junta general.

La casuística es tremenda en estos asuntos de morosos, pero el procedimiento de reclamación, bien llevado y siguiendo las directrices legales en todo momento, bajo la tutela de un letrado y administrador competentes, son garantía segura de éxito en la reclamación judicial y, dependiendo de las circunstancias económicas del deudor, también económicas. En estos casos en los que puede existir la posibilidad de que no se pueda cobrar al deudor, es posible esperar a la ejecución hipotecaria para cobrar las cuotas pendientes por afección real.

Es evidente que pueden darse casos personales muy complicados, pero mi opinión, desde el punto de vista profesional, que no humano ni personal, se puede dar “chance” durante un determinado tiempo al que tiene problemas, con un máximo de 18 meses, pero pasado este tiempo debe tratarse de convencer a la persona con problemas económicos serios en su vida, que una comunidad no es una institución de caridad y que debe buscar salidas alternativas para no seguir trasladando sus problemas económicos a la comunidad.

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